Un proyecto de software a medida compromete tiempo, presupuesto y, con frecuencia, información sensible de la organización. Antes de elegir proveedor, conviene verificar algunos puntos concretos:
- Portafolio verificable. Pida ver productos reales en funcionamiento, no solo capturas de pantalla o maquetas. Un enlace a un demo en vivo dice más que cualquier descripción.
- Metodología clara. Cómo se levantan los requerimientos, cómo se valida cada entregable y qué pasa si algo no cumple lo acordado.
- Transparencia en tiempos y costos. Un cronograma realista y un alcance por escrito, no una promesa genérica de "rápido y económico".
- Conocimiento del sector. Si el proyecto es para una entidad pública, el proveedor debe entender términos de referencia, normativa aplicable y los tiempos propios de una contratación estatal; si es para un negocio privado, debe entender su modelo comercial.
- Qué pasa después de la entrega. Soporte, mantenimiento, y si el código y la documentación quedan en poder del cliente.
- Referencias verificables. Conversar con clientes anteriores dice más que los testimonios publicados en el propio sitio del proveedor.
Ningún proveedor serio debería incomodarse por estas preguntas. Si las evade, es una señal en sí misma.